McAllen, Texas.- Estados Unidos comienza a resentir el efecto de las pólizas antinmigrantes del nuevo gobierno federal que generan pavor entre quienes viven en este país sin un permiso migratorio.
Un recorrido por hospitales y tiendas de la frontera observó una consecuencia similar; el cruce de vehículos al norte es ahora más rápido, incluso en cruce en la línea de peatones observa un alivio importante.
Las tiendas tienen ahora menos clientes y las placas mexicanas comienzan a extrañarse en sus estacionamientos.
Las consecuencias de las ordenes ejecutivas saltan a la vista, en estados santuario y, pero aun, en estados de leyes que criminalizan al inmigrante, como Texas.
Por ejemplo, una de cada cinco niñeras que cuidan a los niños son inmigrantes que trabajan en las casas o en ocasiones en los centros de cuidado infantil.
Algunos en estados santuario, han comenzado a cerrar provocando con esto la preocupación e los padres que tienen que decidir entre trabajar o cuidar a sus hijos.
Los centros de cuidado médico en Texas también comienzan a resentir los efectos de una norma estatal que exige preguntar a los pacientes sobre su estado migratorio.
Lo anterior aunado al anuncio de autoridades migratorias de que los agentes migratorios podrán entrar ahora a clínica, hospitales, escuelas o iglesias, empeora la situación para el inmigrante irregular.